Con el nombre de botas camperas se conocen varios estilos de calzado. Lo más común es pensar, a la vista del término, que se refiere sobre todo a las que se utilizan para las excursiones, senderismo y similares. Sin embargo, se trata de una denominación que normalmente se utiliza para referirse a las que se emplean en la caza o en la monta a caballo; un tipo de calzado que también se conoce como “botos”.


En España, fundamentalmente en Andalucía, hay una importante tradición de fabricación de botas camperas a medida. Son muchos los pueblos en los que todavía quedan talleres artesanales cuya mención ya representa una seña de identidad y de calidad. Es el caso, por ejemplo, de Valverde del Camino, en Huelva; un pueblo con una larga tradición en la fabricación no sólo de botas, sino de todo tipo de complementos para la monta. Una tradición que pervive desde hace varios siglos, y que fue introducida en la zona por inmigrantes ingleses.


Además de su carácter útil, las botas camperas se caracterizan por ser muchas veces decoradas con esmero por los artesanos que las fabrican, con filigranas y motivos varios. Adquieren de este modo un importante componente estético, y es lo que ha llevado a este tipo de calzado a ser adaptado también dentro del mundo de la alta costura. Hay ya bastantes diseñadores que las incluyen en su catálogo, con las variaciones que corresponden a cada estilo y personalidad.


Aunque normalmente estamos hablando de botas altas, que llegan casi hasta la rodilla, también existen otros modelos más adecuados para el uso diario y urbano. Por ejemplo, hay botas camperas cortas, perfectas para llevar con pantalones o faldas también cortos; o con tacones de diferentes alturas, para las que no puedan pasar sin ellos. Lo mismo ha sucedido en la moda para ellos: las botas camperas se han convertido en una prenda con presencia habitual en las zapaterías, y muy demandadas por ese toque entre informal y elegante que aportan a la silueta.


Otra de las grandes ventajas de las botas camperas, que nos pueden decidir a comprarlas para nuestro día a día, es su comodidad. Al estar diseñadas originalmente para pasar bastante tiempo en el campo o a lomos de un caballo, era fundamental que se tratara de un calzado flexible y fácil de poner y quitar; dos características que se han trasladado tal cual a los modelos urbanos.


La mejor opción para tener un buen par de botas camperas “de pura cepa” es acudir a alguno de los fabricantes artesanales, como hemos comentado arriba. Hay muchas personas que no dudan en desplazarse hasta Valverde para poder contar con modelos realizados a medida y con la garantía de calidad que dan las décadas de experiencia. No obstante, aunque es lo que os recomendamos (¡merece la pena el esfuerzo!),